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Alacrán de Durango

alacrán de durango

En el norte del continente americano, específicamente en México se encuentra un estado llamado Durango. Esta particular región ha sido conocida por ser “la cuna de los alacranes”. Existe gran variedad de especies en este territorio, siendo los Centuroides el grupo más representativo y en esta ocasión hablaremos del Alacrán de Durango considerado por muchos, uno de los animales más peligrosos del planeta.

¿Dónde vive el alacrán de Durango?

Los alacranes en Durango pueden verse en muchos lugares, tanto en sitios propios de la naturaleza, como la corteza de los árboles y madrigueras, como en lugares hechos por el hombre incluyendo las propias casas de los lugareños. De hecho, se han reportado muchos ataques por escorpiones y alacranes en casas mientras el individuo dormía.

La diversidad del alacrán de Durango es tan rica que pueden apreciarse ejemplares de varias tonalidades, desde los colores más oscuros hasta colores tenues como el amarillo, que es muy conocido en la zona y popularmente son llamados “Gueritos”.

La leyenda de la Cárcel de Durango

En México es habitual conseguir zonas con gran presencia de alacranes, cada una llena de historias interesantes y mucha cultura propia.

En Durango por ejemplo, existe una leyenda que es considerada parte del patrimonio de la sociedad, por todos es conocida como la “Leyenda de la Cárcel de Durango” la cual puedes leerla en el enlace citado.

Esta leyenda relata la historia de una celda de la cárcel de la localidad, en la que misteriosamente los reclusos que allí llegaban no vivían para contarlo pues amanecían muertos, fue por ello que se conoció como “la celda de la muerte”.

Esto dio origen a que las autoridades tomaran la decisión de encerrar en esta celda sólo a los criminales más peligrosos, aquellos que habían cometido los crímenes más atroces. Ellos pensaron que esto serviría como un gran castigo, simulando una pena de muerte, y reduciría el nivel de crímenes graves en el estado. Fueron muchos muertos que hubo en aquella celda, de hecho los habitantes comenzaron a correr el rumor que se trataba de una zona maldita, que la celda era visitada de noche por una presencia demoníaca para asesinar al desgraciado que allí se encontraba. Era común en ese tiempo ver a mucha gente rezando para que la presencia divina liberase del mal a la celda de la muerte, ya que según su teoría estaba poseída por el mismo diablo. Fue tan inexplicable para las autoridades este fenómeno, que ofrecieron al preso que descubriera el origen de las muertes la libertad definitiva como premio.

¿Querías una historia loca?

Sigue leyendo Un buen día a finales del siglo XIX en la localidad de Durango, los duranguenses vieron llegar a un peligroso perro rabioso, originando que muchos entraran en pánico y se encerraran en sus casas, refugiándose así del peligro latente de su mordedura. Cerca del lugar en una popular hacienda, trabajaba un hombre joven y fornido a quien llamaban “Juan sin miedo”, apodo que éste se había ganado por mostrar una gran valentía. La ciudad se convirtió en escenario de un momento muy tenso, cuando un considerable grupo de niños que terminaba su jornada escolar se dirigían hacia sus respectivos hogares. Pero Juan al percatarse de las malas intenciones del agresivo animal tomó una escopeta para asesinarlo y proteger así a las personas amenazadas, especialmente a los niños que transitaban por el lugar. Lamentablemente al momento de los disparos, pasaba una señora quien de forma accidental recibió un impacto de bala de aquella escopeta disparada por aquel joven. Condenado por el hecho Juan se dedicaba a cumplir una larga condena de 20 años, pero por alguna razón las autoridades transcurridos los primeros 7 años decidieron trasladarlo a “La Celda de la Muerte”.

Algunos tenían la teoría de que un hombre influyente en la sociedad quería ver al joven muerto, puesto que amaba a la joven novia de “Juan sin Miedo”. Como gesto de bondad, le fue otorgada una última voluntad. Éste impulsado por la curiosidad y el temor que lo agobiaba pidió se le entregara un banco, unas velas y unos cerillos. Su intención era pasar la noche alerta a cualquier situación que pusiera en peligro su joven vida; las autoridades cumplieron con su petición y procedieron a encerrarlo en “La Celda de la Muerte”. Aquel hombre no durmió esa noche, permaneció encendiendo vela tras vela y desde el banquillo observaba con nerviosismo su alrededor, las horas transcurrían muy lentamente para el pobre Juan, cuyo único objetivo era amanecer vivo en el lugar donde muchos ya habían fallecido. Cansado y lleno de angustia poco antes del amanecer, el condenado encendió una vela más y fue en ese momento cuando la vida de dio una gran sorpresa, observó un enorme alacrán que se escondía en su madriguera. Fue entonces cuando el valiente Juan decidió capturarlo y acabar con su noche de pesadillas, siguió en el proceso de prender velas para iluminar la oscura celda. Cercano a las 5 de la mañana utilizando la última vela que le quedaba alcanzó a ver muy cerca de él al temido alacrán, utilizando su sombrero y el banquillo logró atrapar a la bestia asesina. Los gritos del joven hicieron que los guardias se seguridad convencidos que la muerte había cobrado una nueva víctima, se dispusieron a recoger el cadáver. Para sorpresa de ellos, el joven los saludaba y les pidió lo ayudaran a sacar al verdadero culpable de la mala fama de la celda número 27. Juan fue indultado y puesto en libertad como habían prometido las autoridades, con gran alegría buscó a su novia y se casó con ella. Había entonces acabado el gran misterio del supuesto lugar maldito, desde ese momento se le cambió el nombre por “La Celda de San Juan”.

¿Cómo es visto este escorpión?

Sin lugar a dudas para los habitantes de Durango, los alacranes son parte de su rutina y han aprendido a vivir rodeados de ellos.
Prácticas como sacudir la ropa, revisar los zapatos antes de usarlos, colocar mallas protectoras en las ventanas, limpiar los pisos usando creolina y quemar los alacranes muertos, son simple acciones que los durangueses han adoptado para protegerse de uno de los animales más peligrosos del planeta.
Por otra parte el “Alacrán de Durango” pasó a ser pieza fundamental de su cultura, de su comercio y sin lugar a dudas de su espiritualidad.
Al igual que muchas especies de alacranes, no se cuenta con tanta información al respecto. Sin embargo, el alacrán de Durango pertenece a la historia mexicana y especialmente a esa provincia, donde se le tiene un respeto y gran reconocimiento debido a sus propiedades letales.

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